Teoría de la Generación Espontánea

Jean Baptiste Van Helmont:

Químico, fisiólogo y médico belga que reconoció la existencia de gases discretos e identificó el dióxido de carbono. Puede considerarse como puente entre la alquimia y la química. Con inclinaciones místicas y creyente en la piedra filosofal, fue un observador cuidadoso y un experimentador exacto.

Sostenía la teoría de la llamada Generación espontánea, y sobre esta postura es muy conocida su receta para la creación de ratones: “Basta colocar ropa sucia en un tonel, que contenga además unos pocos granos de trigo, y al cabo de 21 días aparecerán ratones”. Por supuesto, los ratones “resultantes” no se creaban, solo llegaban al tonel. Si este científico hubiese realizado un experimento controlado en donde hubiese colocado la camisa y el trigo en una caja completamente sellada, el resultado habría sido diferente y se hubiese comprobado que los ratones no se originaron espontáneamente pues provenían del exterior.

1644 Muere en Vilvoorde, Países bajos españoles, hoy, Bélgica.

Francesco Redi:

Naturalista y fisiólogo italiano, nacido en Arezzo en 1626 y fallecido en Pisa en 1698. Se propuso como meta echar por tierra esta teoría, y para eso elaboró un experimento muy simple, el cual consistía en colocar tres trozos de carne en descomposición en frascos diferentes. El experimento:

Al primer frasco lo cerró herméticamente. Al segundo frasco lo cubrió con una gasa y al tercer frasco lo dejó descubierto.

Luego de un tiempo observó que en el primer frasco (el tapado) no había gusanos, aunque la carne estaba podrida y maloliente.

En el segundo frasco pudo observar que, sobre la tela, había huevos de las moscas que no pudieron atravesarla.

La carne del tercer frasco tenía gran cantidad de larvas y moscas. Con este experimento se empezó a demostrar la falsedad de la teoría de la “generación espontánea”.

Lazzaro Spallanzani:

(1729-1799) era un científico italiano que repitió los experimentos de Needham. Spallanzani tuvo particular cuidado al hervir las mezclas y al llenar los frascos. Usó corchos para tapar la mitad de los frascos. Selló herméticamente la otra mitad de los frascos. Spallanzani observó que los seres vivientes aparecieron solamente en los frascos tapados con corcho. Presentó este experimento como evidencia de que no hay generación espontánea. Pero los proponentes de la generación espontánea señalaron que se había excluido el aire de los frascos sellados. Sostenían que el aire era esencial para que hubiera generación espontánea. Los biogenesistas, sin embargo, creían que el aire era la fuente de la contaminación y había que excluirlo.

John Needham:

Entre los proponentes de la hipótesis de la generación espontánea, estaba John Needham (1713-1781), un científico inglés. Needham llevó a cabo numerosos experimentos en los que preparaba unos caldos de carne y vegetales. Entonces, los dejaba estar en envases con tapones de corcho que no estaban bien ajustados. De hecho, creía que, al hervir los caldos, mataría todos los microorganismos que había en ellos. Pasados unos días, Needham observó que los caldos contenían microorganismos. Needham llegó a la conclusión de que los microorganismos tenían que haberse desarrollado de los caldos. Los descubrimientos de Needham apoyaron la hipótesis de la generación espontánea de los microorganismos. Él no se dio cuenta de que los microorganismos pudieron entrar porque los frascos no estaban bien cerrados.

Luis Pasteur:

(1822-1895) Científico francés que puso fin a la controversia. Pasteur había demostrado que hay microorganismos en las partículas de polvo. Decidió probar la hipótesis de la generación espontánea.
Empezó colocando caldo en varios frascos. Después, calentó los cuellos de algunos de los frascos y les dio la forma del cuello de un cisne. El resto de los frascos tenían los cuellos derechos. Entonces, Pasteur hirvió el caldo de todos los frascos, permitiendo que saliera vapor de los cuellos de los frascos. Los frascos con cuellos derechos fueron expuestos al aire y sellados después. Los microorganismos crecieron solamente en los frascos con el cuello derecho.
La forma de cuello de cisne en algunos de los frascos permitía que entrara el aire. Pero las partículas de polvo se quedaban en las partes de abajo de los cuellos. Al no generarse microorganismos en estos frascos, Pasteur llegó a la conclusión de que la generación de microorganismos dependía directamente de la contaminación por los microoganismos de las partículas de polvo que hay en el aire. El trabajo de Pasteur confirmó la hipótesis de la biogénesis.





Esta entrada foi publicada en ORIGEN DE LA VIDA e etiquetada . Garda o enlace permanente.

Deixa unha resposta