Cáncer de cuello de útero

Síntomas

Habitualmente el primer síntoma de cáncer de cérvix es el sangrado postcoital o entre dos menstruaciones. También puede ir acompañado de un aumento en las secreciones vaginales, que se hacen  malolientes. Es posible que la mujer no tenga ningún dolor ni síntoma hasta las últimas fases de la enfermedad, pero las Pap realizadas sistemáticamente pueden detectar el cáncer cervical de forma precoz, que empieza con cambios lentos y progresivos en las células normales y tarda varios años en desarrollarse.

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Causas

Existen algunos factores que se han relacionado con la incidencia del cáncer de cérvix. El factor de riesgo más importante en el desarrollo de lesiones premalignas (CIN) o cáncer de cérvix es la infección por papilomavirus, especialmente los tipos 16 y 18. Otros factores son: el consumo de tabaco, la promiscuidad sexual, edad precoz de inicio de relaciones sexuales, número de hijos elevado, bajo nivel socioeconómico, menopausia después de los 52 años, diabetes, elevada presión arterial, exposición a elevados niveles de estrógenos (hormonas sexuales esteroideas).

Por ello, se recomienda habitualmente la realización del test de Papanicolaou cuando la mujer comienza a mantener relaciones sexuales (de manera anual en mujeres de alto riesgo, mientras en mujeres de bajo riesgo, después de 2-3 revisiones normales, se puede realizar cada 3 años).

Grupos de riesgo y prevalencia

Se da en mujeres que han mantenido relaciones sexuales, ya que el virus que lo causa (papiloma humano) proviene del hombre. En especial afecta a mujeres de entre 35 y 55 años. Aunque hay un tipo de cáncer que afecta a mujeres más jóvenes. El cáncer de cuello de útero es el segundo más mortífero entre las mujeres en Europa y el cuarto entre las mujeres españolas según el Instituto Canario de Investigación contra el Cáncer, por detrás del de mama, provocando la muerte de unas 15.000 mujeres cada año y el contagio de unas 33.500.

Prevención

· Gardasil, vacuna que previene la aparición de alteraciones de alto grado en las células cervicales vulvares y vaginales, carcinomas (tipo de cáncer) cervicales y verrugas genitales. Esta vacuna se dirige a niñas y mujeres de entre 9 y 26 años, siendo cien por cien eficaz en aquellas que no hayan mantenido relaciones sexuales. Se estableció que su uso estaba contraindicado en el caso de pacientes con anginas u otros tipos de infarto de miocardio. Tampoco está recomendado en personas con enfermedad cardiaca o enfermedad periférica arterial, y su combinación con insulina debe darse sólo en casos excepcionales. Se compone de tres inyecciones.

· Cervarix, otra vacuna igualmente indicada para la prevención de las lesiones premalignas del cuello de útero y del cáncer de cérvix. Multiplica por diez el numero de  anticuerpos que desarrollaría una mujer de 55 años tras estar infectada, aunque el nivel de anticuerpos en sangre es mayor en los intervalos de edad de entre 10 y 14 años. Confiere gran potencia y duración a la inmunización. Consta, de tres dosis, adquiridas en la farmacia.

Tratamiento

El tratamiento depende del estado en que se encuentre el cáncer. Si el cáncer está confinado a la capa más externa del cérvix, a menudo se puede eliminar el cáncer por completo extrayendo parte del cérvix. Este tratamiento tiene la ventaja de no alterar la capacidad de tener hijos aunque es recomendable la extirpación del útero. Si el cáncer está en un estadio más avanzado, es necesario realizar una extirpacion del útero y de los ganglios linfáticos. Los ovarios, si son normales y funcionan correctamente, no se extirpan cuando las mujeres son jóvenes. La radioterapia también es muy efectiva para el tratamiento del cáncer cervical avanzado que no se ha extendido más allá de la región pélvica. Las lesiones en la vejiga y el recto pueden producirse incluso tiempo después, y los ovarios, en general, dejan de funcionar. Cuando el cáncer se ha extendido más allá de la pelvis, a veces se debe recurrir a la quimioterapia. Sin embargo, sólo es eficaz en el 25 al 30 por ciento de los casos tratados y los efectos habitualmente son temporales.

Enfermedad en el futuro

Lo más probable es que en el futuro esté menos extendido en los países que conforman Europa y EE.UU. gracias a las vacunas que se están inoculando a mujeres de 12 años (en el caso de España) y de 11-26 años (en EE.UU.). Esta edad implantada en cada país no supondrá un problema para aquellas mujeres mayores que deseen vacunarse, ya que podrían adquirir el producto acudiendo a cualquier farmacia y pidiendo un paquete con una serie de dosis por 300€ (aproximadamente); aunque hay que tener en cuenta que su efectibidad disminuye considerablemente. La conclusión que extraemos de estos datos es que la generalización de la vacuna Gardasil llevará a un progresivo descenso de las personas afectadas por la enfermedad, suponiendo una amenaza menor.


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