Características generales del Homo

En el proceso de hominización se han producido varias características. Algunos ejemplos son:

  • La marcha bípeda. Supuso un cambio fundamental en la vida de los homínidos. En un primer nivel trae consigo una liberación de las manos. En otro nivel, el estrechamiento de las caderas, la curvatura diferente de los fémures, la modificación de las rodillas y los lentos cambios en la estructura torática y en la columna vertebral suponen una solución económica.
  • El tipo de parto. Como contrapartida del bipedismo se dificultó el parto. Como consecuencia del estrechamiento de las caderas se comienza a necesitar asistencia en dicho parto.
  • El desarrollo del cerebro. No se produce integramente antes del nacimiento, como en la mayor parte de los animales. Durante los primeros años de vida, el cerebro continúa madurando.
  • El tamaño cerebral. En el proceso de homanización, el cráneo de los homínidos ha aumentado el de los 750 cm3 del Homo habilis hasta los 1.400 cm3 del Homo sapiens. Este crecimiento está vinculado a la progresiva adquisición de capacidades intelectuales, como en el lenguaje y el pensamiento simbólico, y con el aumento de la inteligencia y la memoria.
  • La liberación de las manos.  Supuso un impulso demográfico, al permitir la protección más eficaz de las crías y permitió la fabricación de utensilios. La combinación del desarrollo cerebral y de la liberación de las manos marca las diferencias entre los seres humanos y el resto de los animales.
  • La infancia prolongada. Es una de las características más singulares del ser humano. Cuando lo comparamos con otros animales nos damos cuenta del largo periodo de tiempo que transcurre desde el nacimiento hasta la pubertad. Durante este largo período de dependencia de los padres las crías están sometidas a un intenso proceso de aprendizaje.
  • La conducta sexual.  Uno de los cambios biológicos más importantes que ha condicionado la vida social humana es la sexualidad. En la mayor parte de los primates, la hembra solo se muestra sexualmente receptiva cuando el óvulo puede ser fertilizado. En las hembras humanas eso no sucede. Esta pecurialidad ha determinado el establecimiento de vínculos afectivos de larga duración con una pareja.

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A la izquierda ( Homo floriensiensis) y a la derecha (Homo sapiens).

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