El manto terrestre

El manto terrestre es una parte de la Tierra que se encuentra debajo de la corteza terrestre. Es una porción que se encuentra entre dos esferas concéntricas de radios de unos 3.400 kilómetros y 6.300 kilómetros respectivamente.
Tiene una densidad promedio de alrededor de 4,5 veces la densidad del agua y en él se encuentra algo menos del 70 % de la masa total de la Tierra.
Está principalmente formado por silicato de magnesio, silicato de sodio y silicato de hierro en estado sólido.
El manto se puede subdividir en manto superior e inferior
El manto superior se prolonga hasta los 650 o los 700 km de profundidad. En este punto, la velocidad de las ondas sísmicas se incrementa, al aumentar la densidad. A su vez, en el manto superior pueden diferenciarse dos regiones; en la superficial, el incremento de velocidad es constante con relación a la profundidad, mientras que en la inferior la velocidad decrece súbitamente. Como resultado de la fusión que experimentan las peridotitas en esta última capa, su rigidez disminuye con relación a la capa superior.
El grosor del manto inferior varía entre 650-700 km —bajo la astenosfera— y 2.900 km —en la discontinuidad de Gutenberg, que marca la separación entre el manto y el núcleo—. En la parte interna de esta capa, tanto la densidad —que pasa de 4 kg/dm3 a 6 kg/dm3, aproximadamente— como la velocidad aumentan de manera constante.

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